En la respiración está la clave de la vida.
El ser humano inicia su existencia con una primera inspiración y la termina con una última exhalación.
La función respiratoria acontece día y noche a lo largo de la vida, siendo el soporte fisiológico y energético de todas las demás funciones, de toda la actividad-pasividad de nuestro cuerpo-mente.
La respiración marca toda nuestra existencia, es lo más primario, lo más elemental.
A partir de ella nos nutrimos, desarrollamos y manifestamos. Al ser la función más básica es también la más determinante y la que más directamente condiciona nuestras vivencias de todo tipo.
Puede afirmarse que según sea la calidad de nuestra respiración así será la calidad de nuestra vida.
Los yoguis estudiaron a fondo el proceso respiratorio y, comprendiendo el fenómeno en toda su amplitud, desarrollaron unos métodos respiratorios que permiten sacar el máximo provecho de esta función vital.
El primer objetivo en la práctica del Yoga es recuperar la respiración natural, armoniosa y libre que frecuentemente se deteriora por la aparición de bloqueos funcionales en el aparato respiratorio. Los bloqueos surgen principalmente por acumulación de tensiones físicas, las emociones negativas o la actividad descontrolada de los pensamientos.
Recuperar la respiración natural no consiste en intentar cambiar nuestros patrones respiratorios, sino mas bien en dejar y permitir que la propia fuerza respiratoria se manifieste libremente.
Como primer paso es esencial comprender el mecanismo respiratorio, y para ello lo mas adecuado es adoptar una actitud de espectador, ser un observador pasivo del flujo respiratorio.
A través de la observación pasiva de la respiración podemos vivenciar conscientemente el proceso y obtener una experiencia directa que nos permita reconocer los cauces naturales que debe seguir el proceso respiratorio.
Una vez conectados con nuestra respiración natural, podemos empezar a ejercitarnos en practicas mas profundas del Yoga.