miércoles, 22 de diciembre de 2010

otra manera de ver

"Los procesos funcionales nunca tienen un significado en si. El significado de un hecho se nos revela por la interpretación que le atribuimos.
Cuando las personas dejan de interpretar los hechos que ocurren en el mundo y el curso de su propio destino, su existencia se disipa.
Para interpretar una cosa hace falta un marco de referencia que se encuentre fuera del plano en el que se manifiesta lo que se ha de interpretar.
Por lo tanto, los procesos de este mundo material de las formas no pueden ser interpretados sin recurrir a un marco de referencia metafísico.

En la forma se manifiesta el contenido que es el que da significado a la forma.

Relacionando esto con el cuerpo físico, vehículo de mente y alma, el cuerpo nunca está enfermo ni sano, ya que en el solo se manifiestan las informaciones de la mente traídas desde el alma.
El cuerpo de una persona viva, debe su funcionamiento a dos instancias inmateriales que solemos llamar conciencia (alma) y vida (espíritu).

La conciencia emite la información que se manifiesta y se hace visible en el cuerpo.

Las funciones de la materia en si (cuerpo) dependen de una información concreta, cuyo punto de partida es la conciencia.
Las funciones se conjugan de un modo dando un modelo que nos parece armonioso y lo llamamos salud. Si una de las funciones se perturba, la armonía del conjunto se rompe, y entonces hablamos de enfermedad.
Enfermedad significa la pérdida de una armonía, o el trastorno de un orden hasta ahora equilibrado, pero si miramos desde otro ángulo, la enfermedad instaura un nuevo equilibrio, un nuevo orden, otra armonía.

La perdida de la armonía conocida se da en la conciencia, y el cuerpo solo la muestra."

Si miramos de otra manera podemos ver que las enfermedades nos obligan de algún modo a cambiar nuestra manera de ver, y buscar una nueva armonía en base a un pedido de la conciencia.

Con conciencia podemos desactivar las enfermedades del cuerpo físico, para ello debemos entregarnos a la conciencia, en primer lugar individual, y después colectiva.
Porque aunque estamos separados por nuestra mente, estamos unidos por un Alma suprema.